Qué se hace para motorizar una persiana existente
Por fuera, una persiana motorizada es idéntica a una manual: el motor tubular, un tubo alargado, se esconde dentro del eje. Para montarlo abrimos el cajón, sustituimos el eje o lo adaptamos, fijamos el motor con su soporte y unimos el paño con enganches nuevos. Cinta y recogedor ya no hacen falta y se desmontan.
La elección del motor depende del tamaño del paño y de su material: uno de aluminio con aislante pesa bastante más que otro de PVC de la misma medida. Si el motor se queda corto, cada subida le exige un sobreesfuerzo que acorta su vida; con uno bien dimensionado, la persiana sube sin esfuerzo durante mucho tiempo.
Un botón en la pared o un mando: cómo prefiere manejarla
Lo más sencillo es un pulsador de pared con dos botones, uno para subir y otro para bajar. Muchas veces lo colocamos donde estaba el recogedor de embutir, porque su hueco sirve para alojar la caja del mecanismo. Necesita corriente cerca; si no la hay, le explicamos cómo llevarla sin que se note.
Si prefiere no depender de la pared, los motores vía radio se manejan con mando a distancia, y con un único mando se pueden mover varias persianas juntas o de una en una. En un bungaló con varias balconeras, bajarlas todas desde el sofá antes de salir hacia la playa es un pequeño lujo.
Paradas bien ajustadas arriba y abajo
Los finales de carrera son los dos ajustes que le dicen al motor hasta dónde subir y hasta dónde bajar. Con un reglaje equivocado, la persiana sigue empujando cuando ya ha tocado el alféizar, hasta torcer la lama final, o se para antes de hora y deja una rendija por la que se cuelan la luz y la arena.
Los dejamos regulados al instalar y los corregimos cuando cambian las condiciones: después de sustituir lamas, al montar una lama final distinta o cuando, con el uso, la persiana ya no cierra como el primer día. Es un ajuste pequeño que ahorra muchos disgustos.
Motores que zumban o no responden
Si su persiana motorizada zumba pero no se mueve, arranca a tirones o se detiene sola a mitad de camino, el fallo puede estar en el propio motor, en el pulsador, en el receptor de radio o en un enganche roto que deja el eje girando en vacío. Revisamos cada elemento por separado antes de dar el motor por perdido.
Si el motor está de verdad estropeado, montamos otro de igual o mayor fuerza y, siempre que la marca lo admita, reprogramamos los mandos que usted ya tiene. Un pulsador exterior dañado por la humedad se sustituye por uno pensado para la intemperie, que en una terraza frente al mar marca la diferencia.
Preguntas sobre motorización de persianas
¿Y si hay un corte de luz con la persiana a media altura?
La persiana se queda quieta donde la pilló el corte y vuelve a responder cuando regresa la corriente. Para una salida a la terraza o un dormitorio donde eso le preocupe, existen motores que admiten un accionamiento manual de socorro, o se puede dejar esa persiana con cinta.
¿Mi cajón es lo bastante grande para un motor?
Casi todos lo son, porque el motor va dentro del eje y no ocupa más que el propio rollo. El problema aparece si el cajón va muy justo con el paño enrollado o si el eje tiene un diámetro poco común; en la visita lo medimos y se lo decimos.
¿Un solo mando para todas las persianas?
Sí, con motores vía radio. Se programan para que un mando general mueva todas a la vez y cada una conserve su mando o su pulsador propio. Es muy práctico en casas que se quedan cerradas durante semanas.
¿Motorizar implica picar paredes?
Normalmente no. Con un enchufe o una línea eléctrica próxima a la ventana, el trabajo queda limpio; si no la hay, llevamos el cable por canaleta o por una regata que ya exista. El hueco del recogedor suele servir para colocar el pulsador.



